Los programas de cribado de cáncer colorrectal envían una carta cuando el test de sangre oculta en heces resulta positivo, junto con una cita para realizar una colonoscopia. Recibirla genera preocupación, y es habitual llegar a la consulta sin tener claro qué indica realmente ese resultado.

Conviene empezar por lo que mide la prueba, porque un resultado positivo aporta menos información de la que suele suponerse.

Qué detecta el test y qué no

El test de sangre oculta que se utiliza hoy en los programas de cribado es inmunológico, conocido como FIT. Detecta hemoglobina humana en las heces, en cantidades demasiado pequeñas para verse a simple vista.

Dos matices importantes. El primero es que la prueba no dice de dónde procede esa sangre: puede venir de un pólipo, de unas hemorroides, de una fisura, de una lesión inflamatoria o de un tumor. El segundo es que el resultado no es un sí o un no absoluto, sino una cifra que se compara con un umbral establecido por cada programa. Por encima de ese umbral, se considera positivo y se ofrece una colonoscopia.

Esquema de qué detecta y qué no detecta el test de sangre oculta en heces

De esta forma, un positivo no indica que haya un sangrado, sino que hay presencia de sangre en las heces, de probable origen en el colon, el recto o el ano, y que conviene mirar. Nada más y nada menos que eso.

Qué se encuentra en la colonoscopia

Esta es la parte que casi nunca aparece en la carta y que más tranquiliza a quien la conoce.

En la mayoría de las colonoscopias que se hacen tras un test positivo no se encuentra un cáncer. Lo más frecuente es encontrar pólipos, y bastantes de ellos son adenomas, que son precisamente las lesiones que interesa quitar antes de que puedan progresar. En una parte de los casos no se encuentra nada relevante, y la presencia de sangre se atribuye a causas benignas como hemorroides.

Los resultados publicados del programa catalán permiten poner cifras a esto. De cada cien colonoscopias realizadas tras un test positivo, en algo más de cuatro se detecta un cáncer y en unas treinta y seis un adenoma de alto riesgo. En las sesenta restantes no aparece ninguna de las dos cosas: pólipos de bajo riesgo, hallazgos banales o una exploración normal. Y de los cánceres que se diagnostican, tres de cada cuatro están en estadios iniciales, que son los de mejor pronóstico.

Conviene añadir un matiz. Estas cifras son más altas en quienes participan por primera vez que en quienes ya lo han hecho en rondas anteriores, sencillamente porque en la primera vuelta se acumulan lesiones que llevaban años ahí. Si ya te has hecho el test otras veces, la probabilidad de que aparezca algo relevante es menor que la que reflejan estos números.

Merece la pena detenerse en lo que eso significa. Que el programa te haya citado no es una mala noticia disfrazada, es el mecanismo funcionando: quitar adenomas en personas sin síntomas es lo que hace que el cribado reduzca la mortalidad por cáncer colorrectal.

Por qué no tiene sentido repetir el test de sangre oculta en heces

Ante un resultado positivo es frecuente plantearse repetir el test, por si hubo un error, o realizarlo de nuevo por cuenta propia con la esperanza de obtener un resultado negativo. Es una reacción comprensible, pero el razonamiento no se sostiene.

El motivo es estadístico y se entiende bien con un ejemplo. Cada test aporta información, y el primero ya la aportó: detectó sangre y, con ello, aumentó la probabilidad de que exista una lesión. Un segundo test negativo no borra esa información, solo añade la de un día en el que no había sangre suficiente en la muestra. Dado que el paso de sangre a las heces puede ser intermitente, un negativo posterior es perfectamente compatible con la lesión que motivó el primer positivo. Repetir la prueba hasta obtener el resultado deseado no elimina el riesgo, únicamente selecciona el dato más tranquilizador.

Por ese motivo los programas de cribado no repiten el test tras un resultado positivo y pasan directamente a la colonoscopia, que es la única exploración que permite ver la lesión y actuar sobre ella.

El mismo razonamiento se aplica a la idea de esperar a que aparezcan síntomas. El cribado existe precisamente para intervenir antes de que los haya.

Qué hacer ahora

Acude a la cita y no la demores. Los programas trabajan con plazos recomendados entre el resultado positivo y la colonoscopia, porque el intervalo importa.

Prepárate bien. La calidad de la limpieza determina lo que se puede ver, y una colonoscopia mal preparada puede obligar a repetirla. Sigue las instrucciones al pie de la letra, incluida la hora de la última toma de la solución evacuante, que es la que más se descuida.

Avisa si tomas anticoagulantes o antiagregantes. Puede ser necesario ajustar la pauta antes de la prueba, y esa decisión no debe tomarse por cuenta propia.

Lleva tus informes previos si te han hecho alguna endoscopia antes.

Si te han dado un resultado positivo y quieres entender qué implica en tu caso concreto, o revisar el informe una vez hecha la colonoscopia, puedes reservar una videoconsulta en agenda.digestivo.es.

Tengo hemorroides, ¿no será eso?

Puede ser, y de hecho en bastantes casos acaba siéndolo. El problema es que tener hemorroides no protege de tener además un pólipo, y desde fuera no hay forma de distinguir el origen del sangrado.

Atribuir el positivo a una causa benigna conocida y no hacerse la colonoscopia es el error que más consecuencias tiene de todo lo que se puede hacer en este punto.

Preguntas frecuentes

¿Un positivo significa que tengo cáncer?

No. Significa que se ha detectado sangre y que hay que averiguar de dónde viene. En la mayoría de las colonoscopias posteriores no se encuentra un cáncer.

¿Puede haber salido positivo por algo que comí?

No. El test inmunológico detecta hemoglobina humana, así que la carne roja u otros alimentos no lo alteran, a diferencia de los test antiguos.

¿Y si el resultado fue negativo pero tengo síntomas?

Un test negativo no descarta nada cuando hay síntomas. Sangrado visible, cambio en el ritmo intestinal, dolor persistente o anemia son motivo de consulta con independencia del resultado del cribado.

Soy gastroenterólogo en el Hospital Universitari Parc Taulí de Sabadell y doctor en Medicina por la UAB. La prevención del cáncer colorrectal y la calidad de la colonoscopia son el eje de mi trabajo de investigación, incluida mi tesis doctoral.