Sales de la unidad de endoscopias con un papel en la mano, todavía algo adormilado por la sedación, y en ese papel hay palabras que no habías leído nunca. Pólipos sésiles, metaplasia intestinal, BBPS 7, divertículos en sigma, lesión subepitelial. La cita para comentarlo con tu médico puede estar a semanas o meses, y mientras tanto tienes el informe delante y la tentación de buscar cada término en internet.

Este artículo explica cómo está construido un informe endoscópico y qué significa cada parte, para que cuando llegues a esa cita sepas exactamente qué preguntar.

Cómo está organizado un informe endoscópico

Todos los informes, sean de colonoscopia, gastroscopia o ecoendoscopia, siguen la misma lógica, aunque el formato cambie de un hospital a otro.

Datos del procedimiento. Qué prueba se ha hecho, con qué sedación, hasta dónde se ha llegado y cuánto ha durado. En una colonoscopia aparecerá si se alcanzó el ciego, que es el final del colon; si pone "intubación cecal" o menciona la válvula ileocecal y el apéndice, la exploración fue completa. Llegar hasta ahí importa: alrededor del 40% de los pólipos y tumores de colon están en el lado derecho, y las guías de calidad exigen alcanzar el ciego en más del 95% de las exploraciones.

Calidad de la preparación. Casi siempre una puntuación, habitualmente la escala de Boston o BBPS, de 0 a 9. Volveremos a hablar de esto porque es un parámetro muy importante de calidad de la endoscopia y hay que tenerlo presente en la toma de decisiones clínicas. Podría ocurrir que otras especialidades menos familiarizadas con la endoscopia lo pasen por alto.

Hallazgos. La descripción de lo que se ha visto, segmento por segmento. Aquí es donde aparecen los términos que asustan.

Actuaciones realizadas. Si se han tomado biopsias, si se ha extirpado algún pólipo, si se ha marcado alguna zona con tinta.

Esquema de las partes de un informe de endoscopia digestiva

Estos dos apartados en ocasiones van juntos: en muchos informes cada hallazgo se describe y, a continuación, en la misma frase, lo que se hizo con él ("pólipo de 6 mm en sigma, resecado con asa fría y remitido a anatomía patológica"). No es un error de redacción ni significa que falte información.

Un detalle que conviene tener claro desde el principio: el informe describe lo que el endoscopista ha visto, no el diagnóstico definitivo. El diagnóstico definitivo llega con la valoración clínica de la endoscopia, los resultados de las biopsias o muestras analizadas y, si se han realizado, otras exploraciones.

Los términos que más dudas generan

Hay unos términos muy comunes en las endoscopias y los informes de anatomía patológica que suelen llamar la atención de los pacientes.

Pólipos y adenomas. Un pólipo es una protuberancia en la pared del colon. La mayoría son benignos, pero algunos, los adenomas, son las lesiones a partir de las cuales puede desarrollarse un cáncer colorrectal a lo largo de años. Que te hayan quitado adenomas no significa que tengas cáncer ni que vayas a tenerlo, pero sí que hablamos de lesiones precursoras o premalignas. Es algo positivo, en el sentido de que la colonoscopia se usa precisamente para eso: detectar y resecar adenomas para evitar el cáncer de colon y recto. Lo que sí cambia es el intervalo de la siguiente revisión, que depende del número de pólipos, de su tamaño y del tipo que confirme el patólogo.

Divertículos. Pequeñas bolsas que se forman en zonas de debilidad de la pared del colon, sobre las que el tránsito intestinal y el peristaltismo ejercen presión. Son muy comunes, especialmente a partir de los 50 años, y no hay que hacer nada con ellos a menos que den problemas.

Diverticulosis, enfermedad diverticular y diverticulitis son tres palabras que se parecen y no significan lo mismo; lo desarrollo con detalle en el artículo sobre divertículos en el colon.

Hernia de hiato. Un fragmento del estómago que asciende por encima del diafragma. Aparece en muchísimos informes de gastroscopia y hay diferentes tipos. Por lo general, más que el tamaño, el volumen o el hecho mismo de tenerla, lo relevante son los síntomas y los problemas que condicione, habitualmente de reflujo. Existen además exploraciones complementarias que permiten obtener más información sobre una hernia de hiato.

Esófago de Barrett. Un cambio en las células del esófago distal, la parte más cercana al estómago, a causa de la exposición mantenida al reflujo. Es una condición potencialmente premaligna, y para considerarse esófago de Barrett de verdad, con relevancia clínica, debe cumplir unas condiciones concretas. No todo lo que se describe como sospecha de Barrett acaba siéndolo.

Es el hallazgo que más angustia genera y también uno de los peor explicados. Requiere vigilancia endoscópica, con intervalos que dependen de la longitud del segmento y de si hay displasia. Si se confirma displasia, se pueden llevar a cabo tratamientos o actuaciones endoscópicas para eliminarla y erradicar el esófago de Barrett.

Gastritis crónica y metaplasia intestinal. Términos que suelen venir de la biopsia, no de la imagen. Indican cambios en la mucosa gástrica, en muchos casos por Helicobacter pylori, y algunos de ellos justifican seguimiento.

Lesión subepitelial y compresión extrínseca. La lesión o tumor subepitelial, llamado también submucoso aunque esa denominación no sea del todo correcta, es una lesión que crece en la pared del órgano pero en una capa más profunda de la que vemos con un endoscopio convencional, el epitelio de la mucosa. A modo gráfico, sería como tener un gato debajo de una sábana y ver que hay un bulto.

A veces algunas características nos ayudan a hacernos una idea, pero no son diagnósticas. En estos casos hay que considerar el tamaño, la localización y las características del paciente para plantear una ecoendoscopia, que además permite tomar una muestra para analizar y llegar a un diagnóstico más preciso.

Las compresiones extrínsecas son otra cosa: estructuras externas, como otro órgano, que ejercen presión o se apoyan sobre la pared. El corazón o la vesícula biliar sobre el estómago, por ejemplo.

La calidad de la exploración: la escala de Boston

Si me diesen a elegir un solo dato de un informe de colonoscopia, elegiría la puntuación de la escala de Boston.

Esa escala valora la limpieza del colon en tres segmentos, de 0 a 3 cada uno. Una puntuación de 6 o más, con al menos 2 en cada segmento, se considera adecuada. Por debajo de eso, la exploraci��n pierde fiabilidad: los restos pueden ocultar lesiones pequeñas y planas, que son precisamente las más fáciles de pasar por alto. De esta forma, una colonoscopia con mala preparación y sin hallazgos no tranquiliza igual que una con buena preparación y sin hallazgos.

Ocurre lo mismo con la intubación cecal. Si no se llegó al final del colon, una parte no se exploró, y eso debería constar en la recomendación.

Por otro lado, esto tiene una consecuencia práctica que a menudo no se explica: si tu preparación fue mala, el intervalo hasta la siguiente prueba puede acortarse bastante respecto al que te correspondería por tus hallazgos. Merece la pena preguntarlo.

Si tienes un informe delante y no te queda claro si la exploración fue de calidad suficiente o qué implica lo que pone, es exactamente el tipo de duda que se resuelve bien en una videoconsulta. Puedes reservarla en agenda.digestivo.es.

El informe no es el resultado final

Cuando se toman biopsias o se extirpa un pólipo, el material va a anatomía patológica y el resultado llega semanas después, en un documento aparte. Ese segundo informe aporta la pieza que faltaba, pero no decide por sí solo: el diagnóstico y el intervalo de seguimiento se establecen integrando la valoración clínica de la endoscopia, el resultado de las muestras analizadas y, si se han realizado, otras exploraciones.

Es un motivo de confusión frecuente: pacientes que reciben una recomendación provisional el día de la prueba y luego un plan distinto al llegar la biopsia. No es una contradicción, es la secuencia normal.

En cuanto al informe patológico, contiene su propia jerga: displasia de bajo o alto grado, adenoma tubular o velloso, márgenes de resección. Si no tienes claro qué dice el tuyo, llévalo también a la consulta donde comentes los resultados.

Preguntas que conviene llevar a la consulta

Si vas a comentar los resultados con tu médico, estas cinco preguntas ordenan casi cualquier informe:

  1. ¿Cuál fue la puntuación de la escala de Boston, segmento por segmento?
  2. ¿Se alcanzó el ciego? Si no, ¿por qué y qué se recomienda?
  3. ¿Qué tipo de pólipos había, si los hubo?
  4. ¿Se resecaron por completo?
  5. ¿Cuándo toca la siguiente colonoscopia y con qué criterio se ha decidido ese plazo?

Con esas cinco respuestas, cualquier profesional puede reconstruir tu caso sin tener que repetir nada.

Cuándo pedir una segunda opinión

No todo informe necesita una consulta adicional. Tiene sentido buscarla cuando la recomendación de seguimiento no encaja con lo que has leído o con lo que te han dicho, cuando el informe menciona un hallazgo del que nadie te ha explicado nada, cuando la preparación fue deficiente y quieres saber si el resultado es fiable, o cuando te han propuesto una nueva endoscopia y quieres valorar si la indicación está justificada en tu caso.

Hay además un motivo que no aparece en ninguna guía y que para mí pesa tanto como los anteriores: entender qué tienes, qué te ocurre y qué se puede hacer, explicado de forma llana y clara, es lo que te permite tomar decisiones adecuadas sobre tu propia salud. En ocasiones algunos profesionales no disponen del tiempo necesario o de las herramientas para ello, y el paciente se queda con esa necesidad sin cubrir. Tengo experiencia en esto y me llena de satisfacción poder ayudar en estos casos.

Reviso informes endoscópicos por videoconsulta desde agenda.digestivo.es, sin esperas y estés donde estés. Según tu caso, la visita puede ser una primera visita o una segunda opinión propiamente dicha, si ya te ha valorado otro especialista; en el propio calendario verás las dos modalidades diferenciadas.

Preguntas frecuentes

Mi informe dice "sin hallazgos patológicos". ¿Estoy tranquilo?

Depende de la calidad de la exploración. Con buena preparación y exploración completa, es un resultado sólido. Con preparación deficiente, el valor tranquilizador es menor.

¿Cada cuánto debo repetir la colonoscopia?

Depende de los hallazgos, del resultado de la biopsia, de tus antecedentes familiares y de la calidad de la preparación. No existe un intervalo único, y por eso conviene que el intervalo que te den esté justificado.

Me han dado un informe en catalán o con abreviaturas que no entiendo.

Es habitual. Las abreviaturas varían entre centros y no siempre se explican. Traerlo a consulta es la vía rápida.

Referencias

  1. Lai EJ, Calderwood AH, Doros G, Fix OK, Jacobson BC. The Boston Bowel Preparation Scale: a valid and reliable instrument for colonoscopy-oriented research. Gastrointest Endosc. 2009;69(3):620-625.
  2. Calderwood AH, Jacobson BC. Comprehensive validation of the Boston Bowel Preparation Scale. Gastrointest Endosc. 2010;72(4):686-692.

Soy gastroenterólogo en el Hospital Universitari Parc Taulí de Sabadell y doctor en Medicina por la UAB, con máster en Endoscopia Avanzada y en Ecoendoscopia. Buena parte de mi trabajo consiste en hacer y en interpretar estas exploraciones, y también en decir cuándo una prueba no hace falta.