En el informe pone que se han extirpado o resecado dos pólipos y que quedan pendientes de anatomía patológica. Nadie ha dicho la palabra cáncer, pero la espera hasta el resultado se hace larga y en internet todo lo que aparece mezcla pólipos benignos con estadísticas de tumores.
La información que falta casi siempre es la misma: no todos los pólipos son iguales, y lo que determina qué ocurre después no es haberlos tenido, sino de qué tipo eran, cuántos, de qué tamaño y si se extirparon por completo.
No todos los pólipos son lo mismo
Un pólipo es un tumor que crece hacia la luz del intestino. Bajo esa misma palabra conviven lesiones con un comportamiento muy distinto, y aunque la calidad de imagen y las clasificaciones endoscópicas han avanzado muchísimo, el resultado depende del equipo técnico y de la habilidad del endoscopista, y siempre hay un margen de error. Por eso la anatomía patológica tiene la última palabra y su papel es muy importante.
Adenomas. Son las lesiones precursoras del cáncer colorrectal. Con los años, algunos pueden acumular alteraciones y progresar. La mayoría, en población general o en personas de riesgo medio, no degenerará en cáncer. No obstante, saber cuáles lo harán es difícil de establecer, y por eso resecarlos es de las mejores medidas de prevención que hay.
Pólipos hiperplásicos. Los más frecuentes, sobre todo los pequeños del recto y el sigma. Por lo general no tienen potencial de malignización y no cambian el seguimiento.
Lesiones serradas. Un grupo intermedio que ha ganado protagonismo en los últimos años. Algunas de ellas sí tienen potencial de progresión, siguen una vía distinta a la del adenoma clásico y son más difíciles de ver en la colonoscopia porque son planas y de bordes poco definidos.
Pólipos inflamatorios. Aparecen en el contexto de una inflamación previa. No son precursores de nada.
Esta clasificación no la establece el endoscopista al verlos, sino el patólogo al analizarlos. De ahí que el informe de la endoscopia hable de pólipos sin apellidos, o use términos como "de aspecto adenomatoso". El diagnóstico completo, y lo que nos da la capacidad de establecer el riesgo y el seguimiento necesario, es el informe de la endoscopia junto al de anatomía patológica y la historia clínica del paciente.
Qué miro en el informe de anatomía patológica
Hay tres datos que miro antes que ninguna otra cosa.
El tipo. Si son adenomas o lesiones serradas, habrá seguimiento. Si son hiperplásicos pequeños, en la mayoría de casos no cambia nada respecto a lo que le tocaría por edad.
El tamaño y el número. El umbral de los 10 milímetros es el que más pesa, y también importa si eran uno o varios. Un adenoma pequeño único no sitúa a nadie en el mismo grupo que cinco adenomas, uno de ellos de 15 milímetros.
Las características histológicas. Aquí aparecen los términos que más asustan del informe: componente velloso, displasia de bajo grado, displasia de alto grado. Displasia significa que las células muestran alteraciones, no que haya un cáncer. El grado alto indica que esas alteraciones son más marcadas y que la lesión estaba más avanzada en su recorrido, pero si se ha extirpado por completo, se ha extirpado por completo.
De esta forma, dos informes que a simple vista dicen lo mismo ("se extirpan pólipos") pueden acabar en planes de seguimiento muy distintos.
La resección y sus márgenes
Hay una parte del informe que suele pasar desapercibida y que a mí me parece de las más relevantes: cómo se extirpó la lesión.
Un pólipo pequeño se reseca de una pieza y ahí termina el asunto. Uno grande a veces hay que resecarlo en fragmentos, lo que en los informes aparece como resección fragmentada o piecemeal. Cuando eso ocurre, el patólogo no siempre puede confirmar que los márgenes estén libres, y en los pólipos resecados en piecemeal de más de 20 milímetros lo habitual es revisar la cicatriz de la resección de forma precoz, a los 3-6 meses, para asegurar que no ha quedado tejido residual. No es un mal resultado, es el procedimiento correcto para ese tipo de lesión.
Por otro lado, si en el informe aparece que se marcó la zona con tinta, es precisamente para poder localizarla en esa revisión posterior.
Si tienes un informe de anatomía patológica y no acabas de entender qué dice sobre el tipo, el tamaño o los márgenes, es el tipo de duda que se resuelve bien en una videoconsulta. Puedes reservarla en agenda.digestivo.es.
Lo que tener pólipos no significa
Tres ideas que conviene desmontar, porque las veo repetidamente.
No significa tener cáncer. Un adenoma es una lesión precursora, y precursora quiere decir que puede llegar a serlo con los años, no que lo sea. La inmensa mayoría nunca progresan.
No significa que se haya hecho nada mal. Los pólipos son extraordinariamente frecuentes y su aparición aumenta con la edad. Encontrarlos es el resultado esperable de una colonoscopia bien hecha en una persona de más de 50 años.
No implica automáticamente riesgo familiar. Tener uno o dos adenomas no convierte a tu familia en población de riesgo. Sí hay situaciones concretas, por número de lesiones, edad de aparición o antecedentes familiares, en las que conviene valorar un estudio más amplio. Es una de las cosas que merece la pena preguntar en la consulta de resultados.
Y ahora, ¿cada cuánto hay que repetir la colonoscopia?
Es la pregunta que sigue siempre a la anterior, y la respuesta corta es que depende de todo lo anterior: tipo, número, tamaño, histología, si la resección fue completa y también de la calidad de la preparación de esa colonoscopia. Los intervalos van desde volver al programa de cribado habitual hasta una revisión en pocos meses.
Lo desarrollo en detalle en el artículo sobre cada cuánto repetir la colonoscopia tras la extirpación de pólipos.
Preguntas frecuentes
¿Duele que te quiten un pólipo?
No. La mucosa del colon no tiene receptores de dolor como los de la piel, y la resección se hace durante la propia exploración, habitualmente con sedación.
Me han quitado un pólipo y no me han dado ninguna cita de revisión. ¿Es normal?
Puede serlo si el resultado no la requiere, pero conviene confirmarlo. Ese es justamente uno de los motivos por los que merece la pena revisar el informe con alguien.
El informe dice displasia de alto grado. ¿Es cáncer?
No. Indica alteraciones celulares marcadas dentro de la lesión extirpada. Lo relevante en ese caso es que la resección haya sido completa y el seguimiento posterior.
Soy gastroenterólogo en el Hospital Universitari Parc Taulí de Sabadell y doctor en Medicina por la UAB, con máster en Endoscopia Avanzada y en Ecoendoscopia. Detectar y resecar pólipos es una parte central de mi trabajo diario.
