Un pólipo de vesícula aparece casi siempre por casualidad, en una ecografía pedida por otro motivo, y el informe suele limitarse a una línea con el tamaño en milímetros. A partir de ahí el paciente busca por su cuenta, encuentra la palabra cáncer junto al término y llega a la consulta preocupado, a menudo por un hallazgo que no necesita cirugía.
Muchos pólipos de vesícula no requieren cirugía. Lo que decide la conducta es el tamaño, los factores de riesgo del paciente y el comportamiento de la lesión con el tiempo.
Qué son los pólipos de vesícula
Bajo ese nombre se agrupan lesiones que protruyen hacia el interior de la vesícula y que no tienen el mismo significado. Los pólipos de colesterol y otros pseudopólipos son benignos y sin potencial maligno; los adenomas y demás lesiones neoplásicas sí pueden progresar. Un pólipo verdadero no se mueve ni da sombra acústica en la ecografía; si lo hace, es un cálculo.
El problema práctico es que la ecografía no siempre distingue unas lesiones de otras, y tiene una tasa alta de falsos positivos. Por eso las recomendaciones se apoyan en criterios indirectos, sobre todo el tamaño y la evolución.
Qué prueba se usa
La ecografía abdominal es la exploración inicial y también la que se recomienda para el seguimiento; no se aconseja el uso rutinario de otras técnicas de imagen. En casos dudosos y en centros con experiencia, la ecografía con contraste o la ecoendoscopia pueden ayudar a decidir, aunque la evidencia a su favor todavía es limitada.
Qué criterios usan las guías europeas
Las recomendaciones conjuntas europeas, actualizadas en 2021, se organizan alrededor del tamaño y de los factores de riesgo. A partir de 10 mm se recomienda extirpar la vesícula, siempre que el paciente esté en condiciones de operarse y lo acepte. Entre 6 y 9 mm también se recomienda operar si hay algún factor de riesgo; si no hay ninguno, se vigila con ecografía. Con 5 mm o menos, la vigilancia es para quien tiene algún factor de riesgo, y quien no tiene ninguno no necesita seguimiento. Cuando hay varios pólipos, se toma el mayor para decidir.
Los factores de riesgo que pesan son la edad superior a 60 años, la colangitis esclerosante primaria, el origen asiático y la morfología sésil, que incluye el engrosamiento focal de la pared de más de 4 mm. Un pólipo pequeño con alguno de ellos no se maneja igual que el mismo pólipo en un paciente sin ninguno.
Si hay síntomas atribuibles a la vesícula y no se demuestra otra causa, se plantea la cirugía, siempre que el paciente pueda operarse y lo acepte; sin embargo, hay que advertirle de que los síntomas podrían persistir después. El calendario concreto de ecografías lo fija el médico en cada caso, y dos pacientes con un pólipo del mismo tamaño pueden acabar con decisiones distintas precisamente por los factores de riesgo.
Qué pasa si crecen
Durante el seguimiento importan dos umbrales. Si el pólipo llega a los 10 mm, se aconseja operar. Si crece 2 mm o más en los dos años de vigilancia, hay que volver a valorar el tamaño actual junto con los factores de riesgo y decidir entre seguir vigilando u operar.
Por otro lado, algunos pólipos desaparecen en un control. En ese caso el seguimiento puede suspenderse, porque la ecografía es lo bastante fiable como para dar la lesión por descartada.
Qué llevar a la consulta
El informe de la ecografía con el tamaño del pólipo y el número de lesiones, las ecografías anteriores si las hay (la evolución pesa tanto como la medida) y los datos que entran en los factores de riesgo: edad, origen familiar y antecedentes como la colangitis esclerosante primaria. También conviene apuntar si ha habido dolor en la parte alta del abdomen, porque cambia la lectura del hallazgo.
Si tienes un pólipo de vesícula en un informe y no sabes en qué situación encajas, o te han propuesto cirugía y quieres una segunda opinión sobre la indicación, lo podemos revisar por videoconsulta en agenda.digestivo.es.
Preguntas frecuentes
¿Un pólipo de vesícula puede convertirse en cáncer?
Los pólipos neoplásicos, como los adenomas, sí pueden progresar, y de ahí que las recomendaciones giren en torno al tamaño, los factores de riesgo y el crecimiento. Es frecuente que los pólipos pequeños crezcan despacio a lo largo de los años, y casi nunca se asocian a cáncer.
Tengo un pólipo y además piedras. ¿Cambia algo?
Sí, porque las piedras tienen sus propios criterios de manejo. Si además han dado síntomas, la indicación quirúrgica suele venir por ellas. Lo desarrollo en el artículo sobre cólico biliar y piedras en la vesícula.
¿Puedo hacer algo para que desaparezca?
No existe un tratamiento médico que elimine un pólipo de vesícula. Se vigila o se opera, según los criterios descritos.
¿Un pólipo de vesícula da síntomas?
Por sí mismo, casi nunca; por eso se descubren por casualidad. Si hay dolor de tipo cólico en la parte alta del abdomen, lo primero que hay que descartar son las piedras, que sí lo producen.
¿Y si el informe habla de un pólipo dudoso?
La ecografía describe a veces como pólipo lo que no lo es, por ejemplo un cálculo pegado a la pared, y la guía advierte contra decidir una cirugía solo por lo que sugiere esa prueba. Ante un informe dudoso, lo razonable es confirmarlo antes de decidir nada, repitiendo la ecografía o recurriendo a la ecoendoscopia.
¿Se puede vivir sin vesícula?
Sí. La bilis sigue llegando al intestino desde el hígado; lo que se pierde es el depósito donde se almacenaba. La mayoría de los pacientes hace vida normal, aunque en una parte aparecen heces más sueltas, sobre todo al principio.
Referencias
- Foley KG, Lahaye MJ, Thoeni RF, et al. Management and follow-up of gallbladder polyps: updated joint guidelines between the ESGAR, EAES, EFISDS and ESGE. European Radiology. 2022;32(5):3358-3368. https://doi.org/10.1007/s00330-021-08384-w
Soy Salvador Machlab, gastroenterólogo en el Hospital Universitari Parc Taulí de Sabadell y doctor en Medicina por la UAB, con máster en Endoscopia Avanzada y en Ecoendoscopia. La patología biliopancreática es una de mis áreas de dedicación.