Las piedras en la vesícula son muy frecuentes y la mayoría de las personas que las tienen no lo saben. Se descubren a menudo en una ecografía hecha por otro motivo, y a partir de ahí surge la misma duda: si hay que hacer algo con ellas.

La respuesta depende de una sola cosa, y no es el tamaño ni el número de piedras. Depende de si han dado síntomas.

Cómo es el dolor del cólico biliar

El cólico biliar tiene un patrón bastante característico, y reconocerlo es lo que permite distinguirlo de otros dolores abdominales.

Aparece en la parte alta del abdomen, en el centro o bajo las costillas del lado derecho, y con frecuencia se irradia hacia la espalda o hacia el hombro derecho. Es un dolor intenso y constante, no un cólico que va y viene pese a su nombre. Dura al menos media hora y suele ceder en unas horas.

Aparece a menudo tras una comida, sobre todo copiosa o grasa, y también puede despertar por la noche. No mejora al cambiar de postura ni al ir al baño, un detalle que ayuda a diferenciarlo del dolor intestinal. Se acompaña con frecuencia de náuseas o vómitos.

Entre episodios, la persona se encuentra bien. Esa es la clave: el cólico biliar es un episodio, no un malestar continuo.

Lo que el cólico biliar no explica

Hay síntomas que se atribuyen a las piedras y que raramente se deben a ellas: digestiones pesadas habituales, hinchazón, ardor, intolerancia difusa a las grasas, dolor leve y continuo en el costado.

Es una distinción importante, porque operar una vesícula con piedras en alguien cuyo problema es otro no resuelve nada, y el paciente sigue con los mismos síntomas después de la cirugía.

Cuándo no hay que esperar

Estas situaciones no son un cólico simple y requieren atención médica inmediata:

Dolor que dura más de 5 o 6 horas y no cede.

Fiebre o escalofríos, que sugieren inflamación o infección de la vesícula.

Coloración amarillenta de la piel o de los ojos, orina oscura o heces claras, que orientan a una piedra que ha pasado a la vía biliar.

Dolor intenso que se traslada a la espalda en cinturón, con vómitos persistentes, que puede corresponder a una pancreatitis.

De esta forma, un cólico biliar que se prolonga o que cambia de carácter deja de ser un cólico biliar.

Qué pruebas hacen falta

Ecografía abdominal. Es la prueba inicial y la que mejor detecta las piedras en la vesícula. Rápida, sin radiación y ampliamente disponible.

Analítica, para valorar si hay repercusión sobre el hígado o la vía biliar.

Cuando se sospecha que una piedra ha pasado al colédoco, que es el conducto que lleva la bilis al intestino, la ecografía se queda corta. Ahí entran dos exploraciones más precisas: la colangiorresonancia, que no requiere endoscopia, y la ecoendoscopia, que combina endoscopia y ecografía desde el interior del tubo digestivo y tiene un rendimiento muy alto para detectar cálculos pequeños en la vía biliar.

Esa distinción importa porque cambia el tratamiento. Una piedra en la vesícula y una piedra en el colédoco no se manejan igual: la segunda suele requerir una extracción endoscópica mediante CPRE antes o después de la cirugía.

Si has tenido un episodio de dolor compatible, o te han encontrado piedras en una ecografía y no sabes si hay que hacer algo, es exactamente el tipo de caso que reviso por videoconsulta en agenda.digestivo.es.

Qué se hace con las piedras

Si no han dado síntomas, no se operan. Las piedras asintomáticas descubiertas por casualidad no requieren cirugía en la mayoría de los casos. El riesgo de que lleguen a dar problemas es bajo, y operar a todo el mundo expondría a una cirugía innecesaria a mucha gente.

Si han dado un cólico, se plantea la cirugía. Una vez aparece el primer episodio, la probabilidad de que se repitan o de que surja una complicación aumenta de forma clara. El tratamiento es la colecistectomía laparoscópica, que extirpa la vesícula entera, no solo las piedras.

Hay situaciones particulares en las que se valora operar aun sin síntomas, por características de la vesícula o del paciente. Es una decisión individualizada.

Sobre los tratamientos para disolver las piedras: el ácido ursodesoxicólico tiene un papel muy limitado, solo en piedras de colesterol pequeñas y con vesícula funcionante, y con recidiva frecuente al suspenderlo. No es una alternativa general a la cirugía.

¿Y la dieta sin grasas?

Reducir las grasas puede disminuir la frecuencia de los episodios, porque la grasa es el principal estímulo para que la vesícula se contraiga. Lo que no hace es disolver las piedras ni resolver el problema de fondo.

Conviene decirlo, porque hay pacientes que llevan años con una dieta muy restrictiva y con la idea de que así están tratando la enfermedad. Están reduciendo síntomas, que no es poco, pero las piedras siguen ahí.

Preguntas frecuentes

¿Se puede vivir sin vesícula?

Sí. La bilis pasa a llegar al intestino de forma continua en lugar de almacenarse. Algunas personas notan deposiciones más blandas durante un tiempo, y en una minoría persiste una diarrea que tiene tratamiento específico.

Me han visto barro biliar, ¿es lo mismo?

No exactamente. El barro biliar es un precipitado espeso que puede preceder a la formación de cálculos y, en ocasiones, causar síntomas o complicaciones similares. Su manejo depende del contexto.

Tuve un cólico hace años y no he vuelto a tener nada. ¿Me tengo que operar?

Es una decisión que conviene valorar individualmente, teniendo en cuenta el tiempo transcurrido, la edad y el estado general. No es automático en ninguno de los dos sentidos.

Referencias

  1. European Association for the Study of the Liver (EASL). EASL Clinical Practice Guidelines on the prevention, diagnosis and treatment of gallstones. Journal of Hepatology. 2016;65(1):146-181. https://doi.org/10.1016/j.jhep.2016.03.005

Soy gastroenterólogo en el Hospital Universitari Parc Taulí de Sabadell y doctor en Medicina por la UAB, con máster en Endoscopia Avanzada y en Ecoendoscopia. La patología biliopancreática es una de mis áreas de dedicación.