El informe de anatomía patológica de una gastroscopia suele llegar semanas después de la prueba y con frecuencia contiene términos que no se explican en ninguna parte: gastritis crónica atrófica, metaplasia intestinal, a veces con apellidos como completa o incompleta, y ocasionalmente una puntuación con siglas.

Son hallazgos frecuentes y en la mayoría de los casos no cambian nada. Conviene, aun así, entender qué describen y en qué situaciones sí conllevan seguimiento, porque es aquí donde la información que circula resulta más confusa.

Qué describen esos términos

Gastritis crónica significa inflamación mantenida de la mucosa del estómago. La causa más frecuente en nuestro medio ha sido históricamente la infección por Helicobacter pylori, aunque existen otras.

Atrofia indica que esa inflamación mantenida ha reducido las glándulas propias de la mucosa gástrica. Es un paso más en el proceso, no una enfermedad distinta.

Metaplasia intestinal es la sustitución del epitelio propio del estómago por otro de tipo intestinal. Es un mecanismo de adaptación de la mucosa frente a una agresión mantenida.

Estos cambios se consideran condiciones precancerosas, en el sentido de que forman parte de la secuencia que puede conducir, en una minoría de personas y a lo largo de muchos años, a un adenocarcinoma gástrico. Conviene subrayar lo de la minoría: tener metaplasia intestinal no es tener cáncer ni implica que vaya a desarrollarse. El esófago de Barrett plantea una situación equivalente en el esófago, y el razonamiento que se sigue allí es muy parecido.

Mucosa normal

Las glándulas propias del estómago, completas y distribuidas de forma regular.

Gastritis crónica

Inflamación mantenida de la mucosa, con frecuencia por H. pylori.

Atrofia

La inflamación mantenida reduce el número de glándulas propias.

Metaplasia intestinal

El epitelio gástrico queda sustituido por otro de tipo intestinal.

La secuencia describe cambios que pueden encadenarse, no un recorrido inevitable. La mayoría de las personas con metaplasia intestinal no desarrolla un cáncer gástrico, y erradicar H. pylori puede detener el proceso e incluso conseguir la regresión de la atrofia.

Cuánta metaplasia hay y dónde está

Lo relevante no es que en el informe aparezca la palabra metaplasia, sino cuánta hay y dónde está. Una metaplasia limitada al antro, que es la parte final del estómago, tiene un significado muy distinto de otra que afecta también al cuerpo gástrico.

Por eso las biopsias deben tomarse de al menos dos localizaciones, antro e incisura por un lado y cuerpo por otro, y remitirse en recipientes separados y bien identificados. Sin esa separación no se puede estadificar correctamente el riesgo, que es exactamente lo que el informe debería permitir.

Para estadificar se utilizan sistemas como OLGA y OLGIM, que combinan la intensidad y la extensión de los cambios y clasifican al paciente en estadios. También existen clasificaciones endoscópicas, como la de Kimura-Takemoto para la atrofia o el EGGIM para la metaplasia, que permiten valorar la extensión durante la propia exploración.

Quién necesita seguimiento y quién no

Las recomendaciones europeas, recogidas en la guía MAPS, son más selectivas de lo que muchos pacientes esperan.

Sin seguimiento. Atrofia o metaplasia intestinal leve o moderada limitada al antro, en ausencia de otros factores de riesgo. Este grupo constituye la mayoría de las personas que reciben este resultado.

Gastroscopia cada 3 años. Cambios extensos: atrofia o metaplasia graves, o que afectan tanto al antro como al cuerpo, lo que corresponde a estadios OLGA u OLGIM III o IV, o cambios endoscópicos extensos.

Valorar seguimiento a 3 años aunque la afectación sea limitada, si concurren antecedentes familiares de cáncer gástrico, metaplasia intestinal incompleta o infección persistente por H. pylori.

Además, las guías recomiendan no iniciar ni continuar la vigilancia en personas asintomáticas mayores de 80 años, y tener en cuenta las enfermedades asociadas de cada paciente antes de plantear cualquier tratamiento.

Que no te hayan citado para revisión, por tanto, no significa necesariamente que se hayan olvidado.

Si tienes un informe de biopsia gástrica con estos términos y no sabes en qué grupo encajas, o quieres revisar si el seguimiento que te han indicado se corresponde con tu caso, puedes consultarlo por videoconsulta en agenda.digestivo.es.

La calidad de la gastroscopia también cuenta

Igual que ocurre con la colonoscopia, la exploración no vale lo mismo según cómo se haga. Las guías recomiendan endoscopia de alta calidad con cromoendoscopia virtual, que resalta el patrón de la mucosa y permite dirigir las biopsias a las zonas sospechosas en lugar de tomarlas al azar.

De esta forma, un informe que describe la extensión de la atrofia y localiza los cambios aporta bastante más que uno que se limita a mencionar la palabra gastritis.

Qué se puede hacer

Erradicar H. pylori si está presente. Es la recomendación central. El tratamiento cura la gastritis crónica no atrófica, puede conseguir la regresión de la atrofia y reduce el riesgo de cáncer gástrico en pacientes con estas condiciones.

Dejar de fumar. Las guías lo recomiendan expresamente en este contexto.

No hay una dieta que revierta la metaplasia. Las medidas alimentarias que se recomiendan son las generales, sin que exista un régimen específico con efecto demostrado sobre estos cambios.

Preguntas frecuentes

¿La metaplasia intestinal se puede revertir?

La atrofia puede regresar tras erradicar H. pylori. Con la metaplasia intestinal la evidencia es menos consistente, y por eso el planteamiento se basa en controlar la causa y vigilar cuando corresponde.

Me han dicho que tengo gastritis crónica pero no noto nada. ¿Es normal?

Sí. Estos cambios no producen síntomas por sí mismos, y de hecho suelen descubrirse en una gastroscopia realizada por otro motivo.

¿Tengo que repetirme la gastroscopia todos los años?

En general no. El intervalo habitual para quienes requieren vigilancia es de 3 años, y una parte importante de los pacientes no necesita seguimiento específico.

Referencias

  1. Dinis-Ribeiro M, Libânio D, Uchima H, et al. Management of epithelial precancerous conditions and early neoplasia of the stomach (MAPS III): ESGE, EHMSG and ESP Guideline update 2025. Endoscopy. 2025;57(5):504-554. https://doi.org/10.1055/a-2529-5025
  2. Pimentel-Nunes P, Libânio D, Marcos-Pinto R, et al. Management of epithelial precancerous conditions and lesions in the stomach (MAPS II): ESGE, EHMSG, ESP and SPED guideline update 2019. Endoscopy. 2019;51(4):365-388. https://doi.org/10.1055/a-0859-1883

Soy gastroenterólogo en el Hospital Universitari Parc Taulí de Sabadell y doctor en Medicina por la UAB, con máster en Endoscopia Avanzada y en Ecoendoscopia.