¿Qué son los gases intestinales? Definición médica

Producción normal vs. excesiva

Desde un punto de vista médico, los gases intestinales son una mezcla de aire tragado y gases producidos por la fermentación bacteriana de los alimentos en el intestino, especialmente en el colon. En condiciones normales, todos producimos gas a diario y lo eliminamos de forma intermitente mediante eructos o flatulencia a lo largo del día. La sensación de "exceso" puede deberse tanto a un aumento real de producción de gas como a una mayor sensibilidad del intestino a volúmenes que, en otras personas, pasarían desapercibidos.

En los trastornos gastrointestinales funcionales, como el síndrome de intestino irritable (SII), el problema suele ser más de percepción y distribución del gas que de volumen absoluto. Los criterios Roma IV, referencia internacional para los trastornos funcionales digestivos, ponen el foco en la combinación de síntomas (dolor, distensión, cambios en el ritmo intestinal) y su duración en el tiempo más que en "cuántos gases" se producen. Esto es importante, porque muchas personas creen que por tener muchos gases intestinales el problema siempre es grave, y en la mayoría de casos no es así, aunque siempre convenga descartar causas orgánicas cuando hay datos de alarma.

Por qué ocurren los gases

Los gases se generan principalmente por tres mecanismos: aire deglutido, producción bacteriana en el colon y ciertas reacciones químicas de neutralización de ácidos y bases en el tubo digestivo. Tragar aire es algo normal al comer, beber o hablar, pero aumenta con hábitos como comer muy rápido, masticar chicle, fumar o tomar bebidas carbonatadas, lo que puede incrementar los eructos. En el colon, las bacterias fermentan los hidratos de carbono que no se han absorbido en el intestino delgado (por ejemplo, fibras y FODMAP), produciendo hidrógeno, dióxido de carbono y, en algunas personas, metano.

Parte de estos gases se absorbe a la sangre y se elimina por los pulmones, pero otra parte se expulsa por el recto en forma de flatulencia. La composición de la microbiota intestinal y el tipo de dieta influyen directamente en la cantidad y el tipo de gas producido. Algunas personas son "productoras de metano" y esto se asocia a veces con mayor estreñimiento, mientras que en otros predomina el hidrógeno. Además, en pacientes con hipersensibilidad visceral, como ocurre con frecuencia en el SII según Roma IV y las guías del American College of Gastroenterology (ACG), la misma cantidad de gas puede generar mucha más sensación de distensión y dolor que en sujetos sanos.


Causas principales de gases intestinales excesivos

Problemas dietéticos (lactosa, FODMAP)

Una de las causas de gases más frecuentes está relacionada con la dieta. La intolerancia a la lactosa, muy prevalente en la población adulta, se debe a una deficiencia de lactasa, la enzima que descompone la lactosa presente en la leche y muchos productos lácteos. Cuando la lactosa no se absorbe adecuadamente en el intestino delgado, llega al colon, donde las bacterias la fermentan produciendo gas y ocasionando distensión abdominal, flatulencia excesiva, dolor y, a menudo, diarrea. Este diagnóstico requiere evaluación profesional y, en ocasiones, pruebas específicas como el test de aliento con lactosa.

Además de la lactosa, existen otros hidratos de carbono fermentables agrupados bajo el acrónimo FODMAP (oligosacáridos, disacáridos, monosacáridos y polioles fermentables). Alimentos como ciertas frutas, legumbres, trigo, cebolla, ajo o edulcorantes con sorbitol o manitol pueden aumentar la producción de gas en personas sensibles. Diversos estudios han demostrado que una dieta baja en FODMAP, bien pautada por un profesional, puede reducir la distensión abdominal y los gases en pacientes con síntomas compatibles con SII y otras formas de sensibilidad intestinal. Si te interesa este enfoque, puedes profundizar más en nuestra guía sobre dieta baja en FODMAP aplicada a los síntomas digestivos.

Malabsorción de nutrientes

Más allá de la lactosa, existen otros cuadros de malabsorción que pueden desencadenar gases intestinales excesivos. La enfermedad celíaca, por ejemplo, es una reacción inmunológica al gluten que daña la mucosa del intestino delgado y dificulta la absorción de nutrientes, lo que puede provocar diarrea, pérdida de peso, anemia y también distensión abdominal y flatulencia. La sospecha de enfermedad celíaca requiere análisis de sangre específicos y, en muchos casos, biopsia intestinal mediante endoscopia, por lo que siempre debe ser valorada por un especialista.

Otros síndromes de malabsorción (por insuficiencia pancreática exocrina, resección intestinal previa o alteraciones importantes del tránsito intestinal) también aumentan la llegada de nutrientes no absorbidos al colon, alimentando la fermentación bacteriana. En estos casos, los gases suelen acompañarse de otros síntomas como heces grasas y malolientes, pérdida de peso, déficit de vitaminas o cansancio marcado. Si crees que tus síntomas de gases se asocian a pérdida de peso no explicada, diarrea crónica o signos de malnutrición, es importante una valoración médica detallada, como comentamos también en nuestro artículo sobre diarrea crónica y estudio digestivo.

Disbiosis intestinal

La disbiosis intestinal se refiere a un desequilibrio en la composición o función de la microbiota intestinal. Cambios en la dieta, infecciones gastrointestinales, uso repetido de antibióticos, estrés crónico u otras enfermedades pueden alterar este ecosistema, favoreciendo perfiles bacterianos más productores de gas o que modulan de forma diferente la motilidad y la sensibilidad intestinal. Algunos estudios en pacientes con SII muestran diferencias en la microbiota respecto a personas sanas, y se investiga el papel de determinadas cepas probióticas o fibras específicas para modular la producción de gas y los síntomas.

En este contexto suele mencionarse el sobrecrecimiento bacteriano en intestino delgado (SIBO). Es importante subrayar que no todo es SIBO ni mucho menos: debe sospecharse sobre todo en personas con factores predisponentes (cirugías intestinales, alteraciones de la motilidad, determinadas enfermedades sistémicas, uso prolongado de ciertos fármacos). Los tests de aliento con azúcares (glucosa o lactulosa) tienen un rendimiento diagnóstico limitado y pueden dar falsos positivos y falsos negativos. Por eso es fundamental interpretar estos resultados con cautela, teniendo muy en cuenta el contexto clínico y el valor predictivo pre‑test, y evitando etiquetar como SIBO cuadros que en realidad corresponden a otros trastornos funcionales o dietéticos.

Condiciones médicas subyacentes

Entre las causas de gases que requieren especial atención se encuentran:

  • Síndrome del intestino irritable (SII): definido por los criterios Roma IV como dolor abdominal recurrente asociado a cambios en la frecuencia o forma de las deposiciones, a menudo acompañado de distensión y sensación de exceso de gas.
  • Enfermedad celíaca: ya comentada, con síntomas digestivos y extradigestivos, que requiere confirmación mediante serología y biopsia.
  • Enfermedad inflamatoria intestinal (colitis ulcerosa, enfermedad de Crohn): puede manifestarse con diarrea, dolor, sangrado y, en ocasiones, aumento de gases por inflamación y alteración del tránsito.
  • Insuficiencia pancreática exocrina: provoca mala digestión de grasas y proteínas, con heces voluminosas, malolientes, pérdida de peso y gases.

Las guías de sociedades como la British Society of Gastroenterology resaltan la importancia de identificar síntomas de alarma en pacientes con distensión y gases para decidir cuándo ampliar el estudio con analíticas, pruebas de imagen o endoscopia.

Medicamentos que causan gases

Varios medicamentos pueden incrementar la producción de gas o alterar la digestión, y conviene tenerlos en cuenta al valorar síntomas. Entre los más conocidos están:

  • Metformina, muy usada en diabetes tipo 2, que puede producir flatulencia y diarrea al modificar la absorción de hidratos de carbono.
  • Acarbosa, que inhibe enzimas intestinales y aumenta la llegada de carbohidratos no digeridos al colon, favoreciendo la fermentación bacteriana.
  • Orlistat, utilizado para la pérdida de peso, que bloquea la absorción de grasas y puede ocasionar esteatorrea, urgencia fecal y aumento de gases.

Otros fármacos, suplementos de fibra o algunos preparados de hierro pueden aumentar la distensión abdominal inicialmente. Si notas que tus síntomas empezaron tras iniciar un medicamento, coméntalo con tu médico antes de suspenderlo, para valorar alternativas o ajustes de dosis de forma segura.

Causas frecuentes de gases intestinales

Síntomas de gases excesivos: Cuándo preocuparse

Síntomas "normales" vs. "alarma"

Es importante diferenciar los síntomas esperables de los que pueden indicar un problema mayor. Consideramos relativamente "normales":

  • Flatulencia varias veces al día, sin dolor intenso ni otros síntomas asociados.
  • Eructos ocasionales, sobre todo tras comidas copiosas o bebidas carbonatadas.
  • Sensación de distensión leve tras comidas abundantes o muy ricas en fibra o FODMAP, si se resuelve en pocas horas.

En cambio, conviene prestar atención cuando los gases se acompañan de dolor abdominal persistente o intenso, cambios mantenidos en el ritmo intestinal (diarrea, estreñimiento o alternancia), pérdida de peso no explicada o sangrado. Muchos pacientes se sienten avergonzados, pero es totalmente comprensible que te preocupe si notas que afectan a tu calidad de vida o se van haciendo más frecuentes; hablarlo con un especialista ayuda a diferenciar lo funcional de lo potencialmente serio.

Red flags que requieren evaluación médica

Las principales señales de alarma (red flags) en el contexto de gases intestinales son:

  1. Pérdida de peso no explicada, sin cambios en la dieta ni intención de adelgazar.
  2. Cambio persistente en el hábito intestinal (diarrea o estreñimiento mantenidos, o alternancia nueva de ambos).
  3. Sangrado rectal, sangre roja en heces o heces negras (melenas).
  4. Síntomas nocturnos que despiertan al paciente (dolor, diarrea, urgencia).
  5. Anemia o debilidad severa, detectada en analíticas o por síntomas como mareo y cansancio extremo.
  6. Fiebre, especialmente si se asocia a dolor abdominal o diarrea.
  7. Dolor abdominal severo no aliviado con la evacuación ni con medidas habituales.

Si presentas cualquiera de estos signos, no conviene atribuir los síntomas solo a "gases"; las guías recomiendan una evaluación médica completa, que puede incluir analíticas, pruebas de imagen o endoscopia según el caso. Como explicamos también en nuestro artículo sobre sangre en las heces y estudio digestivo, la detección precoz de ciertas patologías mejora mucho el pronóstico.

Signos de complicaciones graves

Aunque la mayoría de pacientes con distensión y flatulencia no tienen enfermedades graves, en un pequeño porcentaje los gases pueden ser la punta del iceberg de patologías importantes. Entre los signos que preocupan especialmente están la obstrucción intestinal (dolor intenso, vómitos, ausencia de gases y heces, abdomen muy distendido), la isquemia intestinal o cuadros infecciosos severos. Estos cuadros suelen cursar con dolor intenso, mal estado general, fiebre y, a menudo, requieren atención urgente en un servicio de urgencias. Este artículo no reemplaza la valoración presencial en casos graves: si tienes dolor muy intenso, fiebre o sangrado abundante, acude a urgencias sin demora.


Diagnóstico de gases intestinales

Historia clínica detallada

La herramienta más importante para valorar los gases intestinales es una historia clínica completa. En consulta, te preguntaré desde cuándo tienes los síntomas, con qué frecuencia aparecen, si mejoran tras evacuar, si se relacionan con alimentos concretos y si se acompañan de dolor, diarrea, estreñimiento, náuseas o pérdida de peso. También revisaremos medicamentos, antecedentes personales (celiaquía, cirugías, enfermedades inflamatorias, diabetes, trastornos tiroideos) y familiares (cáncer colorrectal, enfermedad inflamatoria intestinal).

Los criterios Roma IV para trastornos funcionales, utilizados por sociedades como el ACG y la Rome Foundation, ayudan a diferenciar SII, distensión funcional y otros cuadros funcionales del tubo digestivo. Muchas personas piensan que sin "pruebas" no hay diagnóstico, pero en el SII y otros trastornos funcionales el diagnóstico es clínico, basado en síntomas típicos y ausencia de datos de alarma, tal y como recogen las guías internacionales.

Pruebas diagnósticas disponibles

Las pruebas se seleccionan de forma individualizada según edad, síntomas, hallazgos en la exploración física (cuando se realiza en consulta presencial) y presencia de red flags. Entre las más usadas se incluyen:

  • Analítica de sangre: hemograma, hierro, marcadores inflamatorios, función tiroidea, serología celíaca, entre otros.
  • Pruebas de heces: sangre oculta, calprotectina fecal (para distinguir procesos inflamatorios de funcionales).
  • Endoscopia digestiva alta o colonoscopia: indicadas según edad y signos de alarma, siguiendo guías como las de la British Society of Gastroenterology y otras sociedades científicas.
  • Pruebas de aliento: para intolerancia a lactosa o, en casos seleccionados, para valorar sobrecrecimiento bacteriano (SIBO).

No todas las personas con gases necesitan estas pruebas; muchas veces, si no hay datos de alarma y el patrón es típico de trastorno funcional, se puede iniciar tratamiento y observar la evolución, siguiendo las recomendaciones de las guías del ACG para SII y otros trastornos funcionales.

Cuándo es necesario investigar más

Es necesario ampliar estudio cuando:

  • Existen red flags (pérdida de peso, sangrado, anemia, fiebre, síntomas nocturnos).
  • Los síntomas han cambiado bruscamente en una persona mayor de 50 años.
  • El tratamiento conservador (ajustes dietéticos, manejo del estrés, probióticos selectivos) no ha mejorado nada tras un periodo razonable.
  • Hay sospecha de enfermedad celíaca, inflamatoria intestinal, pancreática u otra patología orgánica.

En estos casos, las guías recomiendan no retrasar las pruebas indicadas, porque un diagnóstico temprano permite iniciar tratamientos específicos antes de que aparezcan complicaciones. Si quieres entender mejor cómo planteamos este proceso, puedes leer también nuestro artículo sobre dolor abdominal y diagnóstico diferencial.

Cuándo consultar por gases intestinales

Tratamiento médico y recomendaciones

Cambios dietéticos basados en evidencia

El primer pilar del manejo de los gases suele ser la dieta. Algunas recomendaciones generales:

  • Comer despacio, masticar bien y evitar tragar aire en exceso (no hablar mucho mientras se come, evitar pajitas, reducir chicles).
  • Limitar bebidas carbonatadas y alcohol, que pueden aumentar eructos y distensión.
  • Identificar alimentos que desencadenan síntomas (lácteos, legumbres, cebolla, ajo, algunas frutas, edulcorantes) y valorar su reducción de forma guiada.

En pacientes con SII o distensión funcional, una dieta baja en FODMAP bien pautada por un dietista-nutricionista y supervisada por el gastroenterólogo ha demostrado mejorar síntomas de gases, distensión y dolor en ensayos clínicos. Es importante hacerla de forma estructurada (fase de restricción y posterior reintroducción) para no caer en dietas excesivamente restrictivas y desequilibradas, como explicamos en la guía sobre dieta baja en FODMAP de nuestro blog.

Probióticos: qué funciona, qué no

El uso de probióticos para gases y distensión es un área de mucha investigación. Algunas cepas de Lactobacillus y Bifidobacterium han mostrado beneficios modestos en la reducción de distensión y dolor en pacientes con SII, pero los resultados varían según la cepa, la dosis y la duración del tratamiento. Las guías del ACG señalan que la evidencia para probióticos es heterogénea y recomiendan valorar su uso caso por caso, explicando al paciente que la respuesta puede ser parcial y que no todos los productos comerciales tienen la misma calidad.

En resumen, los probióticos pueden ser una herramienta más, pero no sustituyen a una dieta adecuada ni a la evaluación de causas de base como intolerancias o enfermedad inflamatoria. Si estás tomando o te planteas tomar probióticos, es recomendable comentarlo en consulta para seleccionar productos con respaldo científico y un uso razonable en duración y dosis.

Medicamentos efectivos

Existen distintos fármacos que pueden aliviar los síntomas de gases, siempre bajo indicación médica. Entre ellos:

  • Agentes antiflatulentos (por ejemplo, simeticona), que pueden ayudar a reducir la tensión de las burbujas de gas y aliviar la sensación de hinchazón en algunos pacientes.
  • Antiespasmódicos, útiles en personas con dolor tipo cólico asociado a SII.
  • Fármacos que modulan el tránsito intestinal (laxantes, fibra soluble, antidiarreicos) según predomine estreñimiento o diarrea, siguiendo las guías del ACG para SII con predominio de estreñimiento o diarrea.

Es importante evitar la automedicación prolongada sin supervisión, ya que algunos fármacos, mal utilizados, pueden empeorar el cuadro o enmascarar problemas de base. Siempre adaptamos el tratamiento a cada persona, tras una valoración clínica y, si es necesario, complementándolo con medidas no farmacológicas.

Manejo del estrés y síntomas

El eje intestino‑cerebro juega un papel clave en muchos trastornos funcionales, incluido el SII y la distensión funcional. Estrés crónico, ansiedad y alteraciones del sueño pueden aumentar la percepción de los síntomas, modular la motilidad intestinal y modificar la microbiota. Por eso, un abordaje completo suele incluir estrategias de manejo del estrés: técnicas de respiración, ejercicio físico regular, higiene del sueño e, incluso, intervenciones psicológicas específicas (como terapia cognitivo‑conductual o hipnoterapia dirigida al intestino) en casos seleccionados.

Las guías internacionales resaltan que abordar los factores psicológicos no significa que "todo sea nervios", sino reconocer que la interacción entre mente y tubo digestivo es real y tratable. En nuestro artículo sobre estrés y aparato digestivo profundizamos en cómo este eje intestino‑cerebro puede influir en síntomas como los gases y la distensión.


Cuándo consultar a un gastroenterólogo

Síntomas que requieren evaluación urgente

Debes consultar con un gastroenterólogo de forma preferente si:

  • Presentas alguna de las red flags descritas (pérdida de peso, sangrado, anemia, fiebre, síntomas nocturnos, dolor severo).
  • Los gases y la distensión son persistentes, afectan tu calidad de vida o te impiden hacer actividades normales.
  • Sospechas intolerancia a lactosa, enfermedad celíaca u otro problema de malabsorción.
  • Tienes antecedentes personales o familiares de cáncer colorrectal, enfermedad inflamatoria intestinal u otras patologías digestivas relevantes.

¿Reconoces alguno de estos síntomas? Es comprensible que te genere inquietud y, precisamente por eso, no es necesario que pases por este proceso en soledad. Puedo ayudarte con una videoconsulta especializada, analizando tu caso con detalle y proponiendo un plan de estudio y tratamiento adaptado. Soy gastroenterólogo en Barcelona y atiendo pacientes de toda España y de otros países mediante videoconsulta.

Reserva tu videoconsulta →

Evaluación en consulta presencial vs. videoconsulta

La videoconsulta es especialmente útil para una primera valoración, revisión de pruebas, ajuste de tratamiento y seguimiento de pacientes con síntomas de gases, SII u otros trastornos funcionales. En muchos casos, con una buena historia clínica y revisión de analíticas e informes previos podemos orientar el diagnóstico y decidir si son necesarias pruebas adicionales en tu ciudad (endoscopia, pruebas de aliento, analíticas específicas). Cuando se requiere una exploración física o una prueba presencial, se coordina con los recursos disponibles cerca de tu domicilio, manteniendo el control global del caso desde la consulta online.

Si vives lejos, tienes horarios complicados o resides fuera de España, la videoconsulta te permite acceder a una valoración especializada sin renunciar a la calidad de una consulta presencial. Esta combinación de atención presencial y online es cada vez más respaldada por las sociedades científicas para la gestión de trastornos digestivos crónicos, siempre que se mantenga una buena comunicación y coordinación entre profesionales.


Preguntas frecuentes sobre gases intestinales

1. ¿Cuántas veces al día es "normal" expulsar gases? +

La frecuencia varía mucho entre personas, pero expulsar gas por el recto varias veces al día puede considerarse normal si no hay otros síntomas de alarma. Lo importante es más el impacto en tu vida diaria y la presencia de red flags que el número exacto de expulsiones.

2. ¿Los gases intestinales siempre indican una enfermedad? +

No, en la mayoría de casos forman parte del funcionamiento normal del aparato digestivo y solo requieren cambios dietéticos o en el estilo de vida. Sin embargo, cuando se acompañan de síntomas de alarma (pérdida de peso, sangrado, fiebre, anemia, síntomas nocturnos) sí es necesario un estudio médico para descartar enfermedades orgánicas.

3. ¿La dieta baja en FODMAP es segura para todo el mundo? +

Puede ser muy útil en pacientes con SII y distensión funcional, pero debe realizarse de forma temporal y supervisada, ya que es restrictiva y no está pensada como dieta a largo plazo. Lo ideal es seguirla con apoyo de un profesional que te guíe en la reintroducción de alimentos y en la personalización de la dieta.

4. ¿Los probióticos curan los gases intestinales excesivos? +

Los probióticos no "curan" los gases, pero algunas cepas pueden mejorar la distensión y el malestar en determinados pacientes. Su efecto suele ser moderado y forman parte de un plan más amplio que incluye dieta, manejo del estrés y, cuando es necesario, medicación; no sustituyen una evaluación médica si hay síntomas de alarma.

5. ¿El síndrome de intestino irritable se puede diagnosticar solo con síntomas? +

Sí, el SII es un diagnóstico clínico basado en los criterios Roma IV (dolor abdominal recurrente asociado a cambios en el hábito intestinal) y en la ausencia de signos de alarma, sin necesidad de pruebas extensas en todos los pacientes. No obstante, en presencia de red flags o factores de riesgo, se recomiendan estudios adicionales según las guías del American College of Gastroenterology y otras sociedades.

6. ¿Es lo mismo intolerancia a lactosa que alergia a la leche? +

No, la intolerancia a lactosa es un problema en la digestión del azúcar de la leche (lactosa) y causa principalmente gases, distensión y diarrea. La alergia a la proteína de la leche es una reacción inmune que puede provocar síntomas cutáneos, respiratorios y digestivos; son entidades distintas, con pruebas diagnósticas y tratamientos diferentes.

7. ¿Cuándo debo ir a urgencias por gases y dolor abdominal? +

Debes acudir a urgencias si presentas dolor abdominal intenso y continuo, fiebre, vómitos persistentes, sangrado abundante, imposibilidad de expulsar gases o heces, o un empeoramiento muy rápido de los síntomas. En estos casos, es preferible no esperar a una cita programada y priorizar la atención urgente.


¿Necesitas valoración profesional?

Sé que hablar de gases, flatulencia o distensión abdominal puede resultar incómodo, y muchas personas retrasan la consulta por vergüenza o por miedo a que sea algo grave. Sin embargo, vivir con dolor o con la preocupación constante de "qué me pasa" impacta mucho en tu día a día, tu trabajo y tus relaciones. La mayoría de los casos de gases intestinales excesivos son benignos y mejoran con una combinación adecuada de cambios dietéticos, manejo del estrés y, cuando es necesario, tratamiento médico ajustado.

¿Aún tienes dudas sobre tus síntomas? La mejor forma de saber si tus gases son parte de la normalidad o si requieren estudio es con una evaluación personalizada. Realizo videoconsultas para pacientes de toda España y de otros países, revisando tu historia, tus hábitos, tus pruebas previas y elaborando un plan de estudio y tratamiento adaptado a tu situación.

Consulta disponible hoy →

Recuerda: este artículo es informativo y no sustituye una valoración médica. Si experimentas síntomas graves o de alarma, consulta inmediatamente con un profesional o acude a urgencias.

Paciente consultando online con especialista en digestivo

Referencias bibliográficas

  1. Drossman DA, Hasler WL. Rome IV—Functional GI Disorders: Disorders of Gut–Brain Interaction. Gastroenterology. 2016.
  2. Lacy BE et al. ACG Clinical Guideline: Management of Irritable Bowel Syndrome. Am J Gastroenterol. 2021.
  3. British Society of Gastroenterology. Guidelines on the management of functional bowel disorders and chronic abdominal distension. Gut.
  4. Staudacher HM, Whelan K. The low FODMAP diet in the management of irritable bowel syndrome and related conditions. Gastroenterol Hepatol.
  5. Gasbarrini A et al. Methodology and indications of H2-breath testing in gastrointestinal diseases: the Rome Consensus Conference. Aliment Pharmacol Ther.
  6. Pimentel M et al. Small Intestinal Bacterial Overgrowth: Clinical Features and Diagnostic Challenges. Curr Gastroenterol Rep.
  7. Rezaie A et al. Hydrogen and Methane-Based Breath Testing in Gastrointestinal Disorders: The North American Consensus. Am J Gastroenterol.
  8. NICE / BSG guidance on investigation of chronic diarrhoea and iron deficiency anaemia in adults.
  9. Ford AC et al. Efficacy of prebiotics, probiotics, and synbiotics in irritable bowel syndrome and chronic idiopathic constipation: a systematic review and meta-analysis. Am J Gastroenterol.

Categoría: Síntomas y diagnóstico

Tags: #gases #flatulencia #síntomas-digestivos #salud-digestiva